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Cómo germinar lentejas (y otras semillas)

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Para germinar lentejas y otras semillas, debes buscar primero semillas de calidad. Por ejemplo.

Cuando digo “de calidad” me refiero a que sean semillas de un productor garantizado. Esto es importante por varios motivos:

  • Te aseguras que en su producción no han sufrido contaminación por bacterias. Te parecerá una tontería, pero en los germinados este es un asunto especialmente sensible, porque es un alimento con mucha facilidad de contaminarse. Así que, si te aseguras de que las semillas no traen bacterias, mejor que mejor. Hay productores que te aseguran eso porque les obliga la normativa de la Unión Europea.
  • Te aseguras que el cultivo es biológico y que no es transgénico.

Luego, debes disponer de un tarro de cristal, con una abertura en la que has puesto una gasa, atada con una goma o con una tapa especial. Algo como esto:

 

El primer día, debes poner a remojo las lentejas en el frasco. Ten cuidado porque crecen, así que no pongas más que una tercera parte del frasco a remojo. Toda la noche a remojo, y al día siguiente las lavas y escurres y pones el frasco invertido, con la gasa tapando la boca y asegurándote de que ha salido todo el agua, luego lo pones a escurrir invertido (con la boca hacia abajo) y lo tapas con un trapo para que no le llegue la luz. Así lo tienes durante tres o cuatro días, y lo remojas y escurres cada ocho horas, es decir tres veces al día. Al cabo de dos días empieza a germinar y aquí ya decides cuanto quieres que crezcan los germinados. Cuando hayas decidido que no quieres más, lo tapas con la tapa normal (lo cierras) y lo metes en la nevera, para empezar a consumir las lentejas germinadas.

Este momento es el más arriesgado para la contaminación. Debes mantener la temperatura por debajo de 4º C siempre. El germinado está húmedo y es un caldo de cultivo fácil para cualquier contaminación, así que cuando lo sirvas en el plato, introduce siempre cubiertos limpios, o échalo directamente del frasco, por volcado.

No mezcles semillas

En muchas ocasiones te venden mezcla de semillas para germinar. No me parece buena idea, porque cada una de ellas tendrá unos tiempos distintos de germinación y puede que las otras se resientan (más humedad por ejemplo, cuando ya necesitan ir al frigorífico). Así que si quieres mezcla, hazlas germinar por separado y las mezclas en el plato. Es lo mejor.

A lo mejor prefieres brotes en vez de germinados

Llegados al cuarto o quinto día, empiezan a verdear, es que se están convirtiendo en brotes tiernos. Es el momento de decidir si quieres que crezcan un poco más y que desarrollen hojitas verdes. En ese caso, deja de poner el trapo que cubre el frasco y acércalo a una zona con luz, nunca directa, pero sí con más luminosidad. Ojo: dos días más y a la nevera.

alfalfa

Reglas importantes a seguir con los germinados

  1. Nunca rompas la cadena del frío.
  2. Los germinados crecen mucho, así que siempre piensa en términos de “la mitad”. El crecimiento es exponencial.
  3. No toques  los germinados  con las manos o con cubiertos sucios.
  4. Lávate las manos antes de empezar a hacerlos y cuando los sirvas. Sé tremendamente cuidadoso con la higiene.
  5. Haz poca cantidad de germinados, es mejor que el frasco se agote pronto y mejor haces una nueva tanda.
  6. Si por el motivo que sea no consumes un frasco, mejor tíralo y empieza de nuevo el proceso.
  7. No mezcles semillas al germinar, haz la mezcla después.
  8. Usa semillas pequeñas, salen mejor y tienen menos piel. La piel al final fermenta y acidifica el preparado. Además puede coger hongos.

Si quieres saber más acerca de sus propiedades, mira en el menú porque tengo más artículos sobre ellos.

Saludos

Antonio

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