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Culminando la fase del Año de la Rata de Metal

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Por Frank G. Rubio.

No nos salvarán ni la vacuna, ni el padre Pío; nos salvará el contagio.

Edward Luttwak

Algunos también han planteado la hipótesis de que «la evolución humana se ha acelerado gracias a los virus”.

El 2 de mayo de 2020, y continuando con el artículo precedenteEdward Luttwak revelaba el lado oscuro del coronavirus al que no sin razón, por lo que nos está mostrando de nosotros mismos y de nuestros vecinos, ha llamado “virus de la verdad”:

La propaganda china está realizando una peculiar maniobra de prestidigitación: al refutar las falsas acusaciones de que el virus fue diseñado deliberadamente por el famoso laboratorio de Wuhan, niegan tácitamente que vino de allí. Pero los franceses que construyeron el laboratorio afirman que las prácticas que allá tenían lugar eran extremadamente peligrosas. En definitiva, todo apunta a que el premio Nobel Luc Montagnier tiene razón. Covid-19 se ha escapado del laboratorio. Hipótesis también compartida por Estados Unidos, que lucha para obtener una «indemnización por daños y perjuicios».  

Es esta la versión “optimista” de la causalidad que esconde el despliegue urbi et orbi de lo que el profesor italiano Joseph Tritto ha denominado: una quimera recombinante diseñada en un laboratorio. Porque las cosas son muy distintas si se trata de un accidente, de un ataque biológico camuflado como accidente o de un escape perpetrado con finalidades de corte quiliástico o perfectibilista; como para mí no hay duda ha sido pensado y se está realizando. Porque este asunto no ha hecho más que empezar. Como señala Denis Rancourt:

Dado el despliegue que siguió, esto significa que nos hemos embarcado ciegamente en un experimento a gran escala con sujetos humanos, sin ensayos en animales, sin transparencia científica, sin posibilidad de consentimiento informado, impulsado por corporaciones farmacéuticas que solo quieren “el bien de la humanidad.”

¿El virus se escapó de un laboratorio chino?

Según el asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Matthew Pottinger, quien hizo el comentario durante una reunión con funcionarios del Reino Unido en enero del 2021, la teoría más “creíble” sobre el origen de COVID-19 es que escapó de un laboratorio chino. Según el Daily Mail: “existe evidencia creciente de que el laboratorio es la fuente más creíble del virus”, dijo Pottinger,  refiriéndose al Instituto de Virología de Wuhan; señalando que incluso los líderes de China admiten abiertamente que las afirmaciones de que el virus se originó en un mercado de Wuhan son falsas. Ya en en enero de 2020 Pottinger, desde la Casa Blanca, había exigido una investigación a las agencias de seguridad siguiendo esta conjetura que, como afirmamos, y demostraremos con diversos testimonios y razonamientos procedentes de fuentes variadas, es aquí y ahora la hipótesis más verosímil. Aunque, he de añadir, si alguien quisiera o hubiera querido soltar el virus, utilizándolo obviamente como arma, lo habría hecho siempre ocultando su intencionalidad y lo camuflaría como un escape accidental contra el que habrían sido impotentes las medidas existentes de seguridad.

En la actualidad, tras un año de que se diera comenzado oficialmente el evento pandémico, este está resultando, gracias a la desinformación no sólo china, un asunto tan virtual como la simulación Evento 201 que le precedió; seguimos sin tener certeza, a pesar de las fuertes dosis de propaganda a favor de la tesis zoonótica y el descarnado descrédito, realizado desde el principio por las redes pro Pekín, incluso de la mera mención de la hipótesis de que nos pudiésemos estar enfrentando como mínimo con un Chernobyl biológico. Hipótesis ya, más que conjetura, absolutamente legítima y con gran trascendencia geopolítica y económica por lo demás, que convierte en responsable a la tiranía  comunista de millones de muertes y grandes pérdidas económicas.

La propaganda china y la de sus compañeros de viaje, entre los que se encuentra el actual gobierno español, lanzaron desde el principio continuas campañas de descrédito contra todo aquel que insinuase el origen artificial, y el consecuente escape accidental o voluntario proveniente de laboratorios de investigación, de la mal denominada “pandemia”. En España una repelente criatura mediática, de nula credibilidad y escasa inteligencia, procedente del mundo de la telebasura, llegó a poner en duda la integridad profesional del doctor Cavadas, un prestigioso cirujano, que desde el comienzo puso en duda las cifras y la narración con las que el gobierno oriental inundó el espacio mediático. En un articulo publicado durante el primer tercio del año 2020 en una publicación oficial del Ejército español se calificaba de conspiranoico dudar del origen zoonótico con el que China trataba de convencer a los demás países de su ausencia de responsabilidad.

En el límite, el gobierno de Pekín llegó a acusar a los Estados Unidos de haber difundido el virus durante los VII Juegos Mundiales Militares que habían tenido lugar durante el mes de octubre de 2019 en la ciudad donde emergió el foco epidémico. Ni qué decir tiene que los militares españoles que participaron en esos juegos no han sido objeto de test alguno, que sepamos, hasta ahora. La infiltración ruso-china en nuestros aparatos de seguridad y nuestra clase política debe ser de las más elevadas de Europa; no olvidemos la sumisión cerril al Vaticano de numerosos actores de nuestra sociedad civil. Pero sigamos con el hilo de nuestra narración, ya habrá ocasión para hablar en otro lugar del Covid 19 en la letrina en la que se que se ha ido convirtiendo nuestra nación en las ultimas décadas.

En un excelente y detallado articulo escrito por Nicholson Baker, publicado en la revista New York en su sección Intelligencer, donde se analiza la hipótesis de que el virus pudiera haber llegado a nosotros debido a un escape sucedido en un laboratorio se señala:

No hay evidencia directa de la hipótesis zoonótica, al igual que no hay evidencia directa de un percance experimental: no hay confesión escrita, ni cuaderno incriminatorio, ni informe oficial del accidente. La certeza anhela el detalle y el detalle requiere una investigación. Ha transcurrido un año, 80 millones de personas han sido infectadas y, sorprendentemente, no se ha realizado ninguna investigación pública digna de ese nombre. Aún sabemos muy poco sobre los orígenes de esta enfermedad.

Un año entero ha tardado el gobierno comunista chino en aceptar la visita de una comisión científica de la OMS para tratar de encontrar el origen del Coronavirus. La posibilidad de que las autoridades chinas colaboren de manera sincera es casi inexistente, lo más seguro es que provean a los visitantes en relación a este asunto con variantes escenográficas de las aldeas Potemkin de Catalina II. Hay que recalcar que en el pasado se habían producido, que conozcamos, dos escapes de virus SARS-CoV en este país. También que los científicos chinos dan ya por establecido que el Corona no procede del mercado de Wuhan y que no se ha encontrado al paciente número cero. Incluso que el laboratorio de marras de esta ciudad maldita, de donde se ha producido con casi completa seguridad el escape o suelta del virus, certificaba ya en 2017 que en él se hacían experimentos especialmente peligrosos. Los estudios de la investigadora china Shi Zheng-Li sobre el coronavirus comienzan gracias a la colaboración franco-chino-estadounidense previa para desarrollar una vacuna contra el SIDA. No es raro que se produzcan escapes en los laboratorios biológicos de alta seguridad, a lo largo y ancho del mundo. El trasvase de conocimientos y los experimentos  realizados para obtenerlos no conocen de fronteras taxativas entre las investigaciones “médicas” y las consagradas a la adquisición de armamento biológico. Rechazar esta posibilidad: la de un error humano o, peor aún, de un potencial designio bélico en el mismo escape, y no practicar las investigaciones necesarias, dispara en cualquier mente pensante una sospecha inmediata.

Como señala un militar israelí especializado en cuestiones relacionadas con la guerra biológica: 

A nivel científico: mientras pase el tiempo y no se produzca la identificación de un animal que no sea de laboratorio, con aproximadamente la totalidad de su genoma viral como el del anfitrión principal del SARS-CoV-2, el argumento de que el contagio inicial fue antinatural gana credibilidad indirecta. Está bastante claro que el visón, si bien es un animal huésped no procedente del laboratorio, no fue la fuente directa del virus.

Aprendices de brujo

Siguiendo con los argumentos vertidos en la publicación neoyorquina anteriormente citada, que iremos simultaneando con las observaciones que desde el campo de la Inteligencia nos propone el ya citado militar y doctor, Dany Shoham, destacar que pocos gremios están menos motivados para que salgan a la luz sus condiciones de trabajo y los proyectos de investigación en que están involucrados que los que aglutinan a numerosos virólogos. Nicholson Baker nos revela lo que ya sospechábamos pero que el aparato de propaganda chino y el de sus adláteres no quiere mentar:

Durante las últimas décadas, los científicos han desarrollado métodos ingeniosos de aceleración evolutiva y recombinación, y han aprendido a engañar a los virus, a los coronavirus en particular, a esas bolas puntiagudas de proteína que ahora conocemos tan bien, para que se muevan rápidamente de una especie de animal a otra o de un tipo de cultivo celular a otro. Han fabricado máquinas que combinan el código viral de las enfermedades de los murciélagos con el código de las enfermedades humanas. Enfermedades como el SARS, el síndrome respiratorio agudo severo, por ejemplo, que surgió en China en 2003, y el MERS, síndrome respiratorio de Oriente Medio, que estalló una década después y tiene que ver con murciélagos y camellos. Algunos de los experimentos -experimentos de «ganancia de función»- tenían como objetivo crear cepas de enfermedades nuevas, más virulentas o más infecciosas en un esfuerzo por predecir y, por lo tanto, defenderse de las amenazas que pudieran surgir en la naturaleza.

El enfoque de Inteligencia, con el que trabajan necesariamente las agencias de seguridad, no es el mismo que el científico, aunque requiera conocer este último a fondo. El diablo está acá en los pequeños detalles y en el necesario recurrir a síntesis y conexiones que exceden con mucho las investigaciones concretas que se producen en los laboratorios. Citando de nuevo a Shoham:

Otro tema crítico concierne a los desajustes y errores significativos que ocurrieron en el Instituto de Virología de Wuhan (WIV) y en las instituciones chinas conectadas, tanto en Wuhan como en otras partes de China, durante la década anterior al inicio de la pandemia, así como posteriormente. Una pregunta que surge de esa investigación es si esos desajustes y errores fueron casos de negligencia u ofuscación deliberada. Desafortunadamente, este último supuesto parece ser el predominante. La lista de anomalías es larga. Incluye:

      1 Artículos científicos con datos y hallazgos incoherentes.

     2 Lagunas, inconsistencias y contradicciones inexplicables.

     3 Cronologías retorcidas y sin sentido.

     4 Una falta ilegítima de transparencia.

    5 Eliminación y distorsión de registros y bases de datos.

    6 Ocultamiento y posible destrucción de virus existentes (incluido el virus índice) y material genómico.

    7 Presión ejercida sobre científicos, médicos y funcionarios desobedientes.

    8 Desaparición de personas clave.

    9 Conveniente porosidad entre instituciones militares de defensa y civiles (y otras entidades).

Toda esta conducta deficitaria y sospechosa supuestamente tenía un propósito principal: obstaculizar el rastreo de las raíces del virus índice. Esta confusión deliberada, que abarca diversos parámetros, produce un poderoso argumento en apoyo del concepto de contagio antinatural.

Shoham se refiere a la tesis de un eminente profesor italiano, al que hemos citado al comienzo de este artículo, que ha escrito un libro sobre el tema: Cina Covid-19. La chimera che ha cambiato il mondo. “El profesor Tritto, según señala Bernardo Cervellera en Asia News, tiene un currículum respetable: es un médico especialista en Urología, Andrología, Microcirugía de la infertilidad, es profesor de Microtecnologías y Nanotecnología (en el Reino Unido y en la India). Además, es Profesor Visitante y Director de nano-medicina en la Amity University de Nueva Delhi (India). Y es precisamente por ello que él puede ahondar en el significado de estas investigaciones realizadas en Wuhan. Según el profesor Tritto, en su origen las investigaciones se orientaban a combatir las enfermedades. Sin embargo, poco a poco se transformaron en estudios de bioingeniería para fabricar armas biológicas letales.

Made in China

No es casual que en los últimos 5 años, el laboratorio de Wuhan recibiera los fondos más jugosos de toda China, para la investigación en virología. De esta manera, se convirtió en un laboratorio muy avanzado, bajo el control directo de la Academia de Ciencias y del mismísimo gobierno chino.

Independientemente, muchos científicos de varios países del mundo, incluida Rusia, sostienen que el contagio inicial no fue natural. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, el profesor Joseph Tritto de Italia, presidente de la Academia Mundial de Ciencias y Tecnologías Biomédicas (una ONG fundada en 1997 bajo los auspicios de la UNESCO). Tritto sostiene que:

(…) proveer por parte de China el virus que infectó al Paciente Cero significaría reconocer que el SARS-CoV-2 fue creado en un laboratorio. La presencia de ciertos insertos genómicos en un virus que se desarrolló en la naturaleza nunca puede ocurrir. Los experimentos en el Instituto de Virología de Wuhan atrajeron el interés del sector militar y médico-biológico chino, que se ocupa de las armas biológicas (…) Así, médicos y biólogos pertenecientes al ámbito político-militar chino se sumaron a los experimentos (…) Es razonable pensar que Shi Zhengli (la investigadora principal) actuó únicamente desde el punto de vista del prestigio científico, pero sin tener en cuenta los riesgos en términos de seguridad y los intereses político-militares que la investigación habría suscitado. (…) El virus fue creado por medio de ingeniería genética en un laboratorio del Instituto de Wuhan, supervisado por el ejército, y se filtró accidentalmente.

Los virólogos chinos han aprendido las últimas técnicas de recombinación genética colaborando con investigadores estadounidenses especializados en “Ganancia de Función” y en el estudio de modelos quiméricos; también gracias a que este tipo de investigaciones habían sido prohibidas en los principales países del mundo.

En el año 2014, en una noticia muy interesante aparecida en sinc en 2016, “la Casa Blanca instauró una moratoria con la que dejó de financiar aquellos proyectos que buscaban generar en el laboratorio virus más contagiosos y letales. Tras haber interrumpido durante más de un año una serie de experimentos diseñados para generar peligrosos agentes patógenos, el Gobierno de EEUU debe decidir si permite reanudarlos y, en ese caso, cómo serán legislados. Los beneficios de estos estudios son discutibles y los riesgos que implican, aunque remotos, incluyen la palabra “pandemia” (el subrayado es mío).

Ni una, ni dos, fueron tres las gotas que colmaron el vaso. Y cayeron en menos de 60 días, entre junio y julio del año 2014. Primero, en un congelador del campus de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), en EEUU, alguien encontró por casualidad unos viales datados en 1954 que contenían virus de la viruela, una enfermedad erradicada hace más de 30 años. Después, decenas de trabajadores del Centro de Control y Prevención de Enfermedades estadounidense (CDC) fueron potencialmente expuestos a cultivos de ántrax. Finalmente, una muestra de un tipo relativamente benigno de virus de gripe aviar se envió desde el CDC a otros laboratorios contaminada con el H5N1, bastante más peligroso”.

Todo esto llevó a un debate entre dos grupos de científicos, uno que consideraba peligrosas e innecesarias estas investigaciones y otro que consideraba que eran necesarias. Entre los miembros de este último grupo estaba el virólogo español Adolfo García Sastre, uno de los más decididos promotores aquí y ahora de la vacuna.

Dentro de la dimensión de Inteligencia, Tritto dijo en agosto que “se están llevando a cabo negociaciones entre las agencias de inteligencia de cinco países -Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Japón- y China. Quizás el primero, durante las negociaciones diplomáticas, estaría dispuesto a diferir las responsabilidades chinas de las que tienen pruebas a cambio de la posibilidad de obtener el virus índice para desarrollar una vacuna universal ”.

Al igual que el profesor Tritto, el científico ruso de alto nivel, el profesor Peter Chumakov (miembro de la Academia de Ciencias de Rusia), dijo que los científicos chinos del fatídico Instituto habían realizado actividades extremadamente peligrosas durante sus estudios sobre vacunas provisionales, incluidas las inserciones en el genoma, que le dieron al virus la capacidad para infectar células humanas. Añadió: «Nadie excluye la posibilidad de que detrás de los científicos se encontraran administradores que inclinaran sus acciones en otra dirección de la oficial». Varios Institutos militares chinos fuera de Wuhan también trabajaron con importantes virus de murciélagos similares al SARS, a menudo en colaboración con el Instituto.

El argumento científico independiente planteado por científicos italianos, rusos y muchos otros, debilita los análisis que apoyan el contagio natural y refuerza y hace plausible el argumento del contagio antinatural. No ha habido hasta ahora una refutación convincente de los argumentos que cuestionan la muy cómoda, por motivos políticos, tesis zoonótica.

“El responsable de estos experimentos de ingeniería genética en Wuhan es la anteriormente citada profesora Shi Zheng Li, jefe del laboratorio de Wuhan. Pero este centro ha recibido la ayuda del gobierno francés y del Instituto Pasteur, del cual los chinos han aprendido el uso de los genomas del VIH. Luego está la ayuda de algunos científicos estadounidenses, incluido el profesor Ralph S. Baric, de la Universidad de Carolina del Norte, utilizando fondos para la ayuda al desarrollo de Estados Unidos (USAID). Los científicos estadounidenses estaban interesados en estudios sobre coronavirus que, sin embargo, estuvieron prohibidos en su país hasta 2017, debido a su peligrosidad. Según el profesor Tritto, la profesora Shi Zheng-Li probablemente no tenía interés en trabajar con fines militares o de otro tipo a menos que se viera obligada a hacerlo (el subrayado es mío). Nadie duda de su buena fe. Pero es un hecho que, tras la enorme publicidad sobre el laboratorio, provocada por la pandemia, hoy el general jefe del Ejército Popular de China, Chen Wei, ha sido designado como jefe del Instituto de Virología de Wuhan, al que se ha sumado un equipo donde destaca el nombre de Zhong Nanshang, famoso neumólogo con una larga experiencia en enfermedades pulmonares infecciosas. El general Chen Wei también es un experto en armas bioquímicas y bioterrorismo. Por tanto, el Instituto de Virología de Wuhan era prácticamente una comisaría de policía y estaba bajo el control de las Fuerzas Armadas. No se sabe nada sobre la profesora Shi Zheng-Li: parece haber desaparecido. Recordemos a los primeros médicos que denunciaron la presencia de una epidemia en Wuhan, luego condenados a silencio por la policía y amenazados con el despido. Hablamos del profesor Ai Fen, el primero en hablar ya en noviembre de una “gripe extraña”, silenciada por las propias autoridades del hospital; por el profesor Oftalmólogo Li Wenliang, quien también fue silenciado y luego murió de Covid 19, infectado por uno de sus pacientes. También del profesor Ai Fen ya no se sabe nada y parece imposible de localizar. El libro del profesor Tritto es un volcán en explosión, también realiza un examen de la Organización Mundial de la Salud, que se ha convertido -según muchos- en «una marioneta» en manos de la dirección de Beijing, habiendo complacido el silencio que esta potencia requería sobre la epidemia.”

Luigi Frigerio, en su epílogo interroga y cuestiona: “¿Podemos confiar en el modelo social y político chino? Este modelo encarna un estado autoritario que mejora el desarrollo económico a expensas de la libertad, lo cual puede resultar fascinante para algunos. Pero este modelo no se puede exportar a países donde la cultura y la historia avanzan con la democracia. Debemos elegir entre un proyecto de salud colectiva que niega la libertad a cambio de seguridad, o una visión que busca el sentido de la vida aceptando sus riesgos inevitables. Es imposible eliminar los riesgos de la existencia. ¡Se muere de miedo y se vive en riesgo! Podemos afrontar el peligro de forma inteligente para evitar el colapso social y volver a la vida en todos sus aspectos. ¡Bienvenidos entonces el contagio de la libertad contra el miedo que niega cualquier vínculo y extingue la vida de todos!”

En cuanto al origen, la propagación china del virus, existen diversas pistas que dejan pocas dudas, dado que el centro de Wuhan nació mediante colaboración internacional y casi todo el mundo sabe cómo funciona ese tipo de laboratorios. En 2015, el entonces presidente de la Academia Militar de Ciencias Médicas, He Fuchu, expuso en un artículo que la biotecnología -desde los biomateriales, a las herramientas de control del cerebro, a las tecnologías biológicas cruzadas-, se convertirá en la “palanca de mando estratégico” de la defensa nacional. 

Y ya para terminar, creo que con estos materiales el lector si profundiza en sus fuentes puede tener base para un juicio mas sólido que las gilipolleces propagandísticas de la Sexta, el ministro de Sanidad o el inefable merluzo Fernando Simón, recalcar que también Richard Dearlove (antiguo director del M16), afirmó que el SARS-CoV-2 fue creado por el hombre y proviene del laboratorio de Wuhan, posiblemente debido a un accidente.  

Tritto asevera lúcidamente, a la contra de la línea general impuesta por las empresas farmacéuticas, los artífices del Gran Reseteo y el asqueroso gobierno comunista chino, responsable directo del tema, que el papel de la medicina clínica ha pasado a un segundo plano y que centrarse en la búsqueda de una vacuna, en mi opinión, ha sido y sigue siendo un grave error.

POSTDATA

One security expert, speaking on the condition of anonymity, told The Klaxon that India and key western intelligence agencies viewed China’s involvement in the project as being “driven chiefly by its agenda to engage Pakistan against India”.

“China’s keen interest in the project is driven chiefly by its agenda to engage Pakistan against India and to conduct potentially dangerous experiments on foreign soil, without subjecting its own land and people to risk,” the expert said. The plan was part of a move by Beijing to “designate Pakistan a destination for hazardous bio chemical research” while “evading use of its own territory for such activities”, which “stand the risk of drawing criticism and condemnation from the international community”. One example was a proposal to test a Coronavirus vaccine, made by Chinese state-owned company Sinopharm, on Pakistani citizens.  THE KLAXON

[Un experto en seguridad, que habló bajo condición de anonimato, dijo a The Klaxon que India y las agencias de inteligencia occidentales clave veían la participación de China en el proyecto como «impulsada principalmente por su agenda para involucrar a Pakistán contra India».


"El gran interés de China en el proyecto se debe principalmente a su agenda para involucrar a Pakistán contra India y realizar experimentos potencialmente peligrosos en suelo extranjero, sin someter a riesgos a su propia tierra y gente", dijo el experto. El plan fue parte de un movimiento de Beijing para "designar a Pakistán como un destino para la investigación bioquímica peligrosa" mientras "eludía el uso de su propio territorio para tales actividades", que "corren el riesgo de generar críticas y condena de la comunidad internacional". Un ejemplo fue una propuesta para probar una vacuna contra el coronavirus, realizada por la empresa estatal china Sinopharm, en ciudadanos paquistaníes.

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