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El chukrut y la vitamina C

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Chukrut y Vitamina C
Con este artículo quiero pedir disculpas por mi ceguera. Es algo a lo que todos estamos expuestos, equivocarnos y confundir los síntomas o los procesos de curación.
Me explicaré.
 Desde hace tres o cuatro años, cuando comencé a preparar chukrut en casa y a experimentar sus efectos en mí mismo, pasé por dos etapas principales:
  • Una primera en la que advertí mejoras en mi salud. Durante esta etapa, yo atribuí la mejora en la salud a la flora bacteriana, presente en los fermentados, pero entendía que el efecto era debido a que dicha flora consiguió erradicar la candidiasis o candidemia. Así que las alergias, rinitis, mocos, eran debida básicamente a la presencia de Candida Albicans. Sigo pensando que eso era así.
  • Posteriormente elaboré la idea de que la ausencia de flora bacteriana “amigable” había producido intestino permeable. No me desdigo de que esa situación es correcta. Pero desde hace unos meses he encontrado pruebas de que hay más elementos en juego.
La presencia de heridas en el tracto digestivo (colon) ha sido confirmada por colonoscopias y por sangre en las heces. Ahora bien, dicha presencia no establece sus causas, y éstas pueden ser de distinto origen. Hice pruebas de eliminación de esas heridas mediante la dieta fermentada, y añadiendo glutamina. Reconozco que sangraron más y que nunca se eliminaron del todo. Mejoraron (sangraba menos al cabo de un tiempo) pero no desapareció la sangre completamente. Al fin y al cabo, pensé, esta curación debe llevar su tiempo.

La vitamina C

Hace unos meses introduje un nuevo elemento en mis experimentos. La vitamina C. Y lo hice porque realicé un análisis personal de mis hábitos durante años, pormenorizado, y de dicho análisis extraje la conclusión de yo soy -había sido- un gran deficitario del ácido ascórbico. Las causas son muchas, pero principalmente creo que se puede destacar mi gran sensibilidad al sabor ácido (no me resulta nada agradable, hasta el punto del dolor) y mis problemas digestivos (los cítricos siempre me han producido acidez de estómago). En resumen, que desde niño fui poco consumidor de frutas.
Pero la campanada que me movió a prestar más atención a la vitamina C fue el hecho de que en mis análisis de sangre había dos parámetros fuera de la normalidad: el colesterol elevado y la vitamina D baja. Curiosamente dos parámetros extraños para mis hábitos alimenticios, pues ni yo era ni he sido nunca gran consumidor de grasas animales, ni soy una persona que no tomo el sol, más bien al contrario, así que le comuniqué mi extrañeza al médico de cabecera. Y decidí investigar todo esto.
Otro parámetro común en mí es la falta de colágeno, que hace que me haya roto huesos durante toda mi vida con facilidad.
Así pues, tenía estos tres elementos: colágeno bajo, colesterol alto y vitamina D baja. ¿Cual es el factor común?…evidentemente, me dije, la vitamina C. Tras leer mucho sobre la bioquímica del colágeno, observé que éste se fabrica a partir del colesterol. De tal forma que, si no tenemos vitamina C disponible, no se puede fabricar, y el colesterol sube y sube. Además, el cuerpo usa ese colesterol como sustituto del colágeno.
Por tanto, la vitamina C aparece como un eslabón de ambas cadenas. La fórmula nos ayuda a despejar la incógnita: colesterol alto y vitamina D baja, nos llevan a carencia de vitamina C.

El chukrut y la vitamina C

Bien, ahora vamos a ver qué ocurre con los alimentos fermentados, y en particular con el chukrut. Se sabe que el chukrut es uno de los alimentos con más vitamina C. La col contiene una cantidad discreta de vitamina C, pero la col fermentada contiene mucha más vitamina C porque las bacterias presentes en la fermentación la fabrican. El chukrut contiene de media 14,7 mg de vitamina C por cada 100 grs de peso. La col fermentada contiene unas 200 veces más de vitamina C que la col de la cual procede. Se han realizado estudios sobre este aspecto del sauerkraut para determinar el antes y el después de vitamina C y se llega a la conclusión de que las propias bacterias lácticas la producen. Pero no solo esa vitamina, también la K, B6, ácido fólico…
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Vitamina C (ácido ascórbico)

 

Más consumo de fruta

Por este motivo, desde hace unos cuatro meses he añadido a mi dieta diaria cinco o seis piezas de fruta: dos kiwis, tres mandarinas, una naranja. Suficiente vitamina C diaria como para poder comprobar si yo sufría una deficiencia de vitamina C crónica, leve, pero capaz de provocar heridas en el intestino, sangrado de nariz, y el resto de síntomas asociados a lo que trato en este blog.
Para empezar, en menos de un mes, desapareció el sangrado rectal. También desapareció el sangrado nasal. Eso ya me estaba indicando que iba por el buen camino. Pero en dos meses se suprimieron casi totalmente los dolores de espalda. Hago yoga regularmente, pero siempre me he quejado de dolores de cuello, espalda y cansancio. Eso ha sido eliminado. Los dolores (exagerados durante un tiempo) han remitido y casi desaparecido.
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Kiwis

Hipótesis: escorbuto subclínico

Mi hipótesis es que el intestino permeable no solo se produce por la falta de flora bacteriana amigable, o por el cortisol, o por el alcohol, como he dicho en otros artículos. Quizá todo eso ayude. Pero estoy empezando a pensar que la causa principal es la avitaminosis, la falta de ácido ascórbico en cantidades suficientes. Y que esta falta de vitamina C afecta más en la medida en que estamos sometidos a condiciones estrés crónico, porque es entonces cuando el cuerpo demanda más cantidad de ella, ya que es un potente antioxidante. Y la mejora en mi estado general, además de erradicar la cándida, se produjo por el aporte de vitamina C y otras que me proporcionó el chukrut, ya que durante meses estuve suministrando a mi organismo (y de forma natural) una cantidad bastante estimable de micronutrientes básicos. Si mi consumo de sauerkraut ha sido de varios kilos durante tres meses, calcúlese.
Así pues, queda ahí la hipótesis de que el intestino permeable tiene como causa probable una deficiencia de vitamina C, quizás no suficientemente grande como para llamarla escorbuto, puesto que afecta en forma reducida, pero que, al provocar pequeñas heridas en el epitelio intestinal, el tejido interno nasal, la boca, y probablemente en el resto de los tejidos en mayor o menor medida, ocasiona la entrada de nutrientes directamente al tracto sanguíneo, provocando con ello las reacciones alérgicas.
Saludos
Antonio

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8 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo con el planteamiento que se expone.
    La diagnosis de cualquier dolencia supone tener un catálogo previo de dolencias tipificadas.
    Luego, buscamos síntomas y los encuadramos con el repertorio que consta en el citado catálogo, y ya tenemos enfermedad y quizás remedio, o cuidados paliativos.
    Los disruptores endocrinos forman parte de la química de nuestros vestidos, bebidas, y alimentos, tanto en envases como en los alimentos en sí mismos.
    Es fundamental entender este tema, dado que falsea o ‘enmascara’ los síntomas, diluyéndolos o derivando las carencias hacia fenómenos que no obedecen a la lógica de los alimentos industrializados.
    Otro tema es la medicina ortomolecular o nutricional, supliendo las carencias y por tanto, regresamos a una correcta expresión enfermedad-síntoma, después de la cual, la enfermedad ‘no carencial’ puede ser abordada.
    Por tanto, antes hay que ver cómo es el caso, la persona. O sea, no existen enfermedades, sino enfermos.
    En cuanto a la carencia de Vitamina ‘C’, el cuerpo humano no la puede fabricar, por tanto, la tiene que ingerir. Existen situaciones metabólicas que devoran la vitamina ‘C’ disponible y por tanto, no permiten que todo lo relacionada con el colágeno funcione con normalidad. La mujeres entran en la edada media de vida, 40-60 años, y sufren un bajón extremo en el asunto del colágeno, sobre todo si tienen un modo de vida moderno, ‘igualitario’, o competitivo, que devora la vitamina ‘C’. Los disruptores endocrinos están también en los cosméticos.
    Finalmente, la dosis terapéutica de vitamina ‘C’ es muy alta, 10-50 gramos día, 100 mgrs por kilo de peso corporal, y más. Luego, la intravenosa es eficiente en todo el cuerpo, la oral debe atravesar las barreras intestinales.
    En fin, que es un tema que necesita elaborarse para llegar a las dosis terapéuticas y efectos sobre la salud en el sentido de arreglar enfermedades.
    Saludos.

    • Hola Jaume,
      Me agradecería que me dijeras qué dosis de n-acetil-glutamina y péptidos de glutamina tomabas.

      Gracias,
      Yolanda

  2. Mi aportación personal, dado que yo estoy haciendo dieta con n-acetil-glutamina, péptidos de glutamina, Vitamina ‘C’, y fermentados.
    Lo más destacable, con diferencia es que “se ha ausentado el ‘hambre diabética’ inoportuna e insaciable”.
    Ello me ha sucedido a los pocos días de tomar esta combinación de suplementos, ha desaparecido de mi pantalla de radar ‘la comida’, como si siempre estuviera en una situación de falta de ‘algo’ y ese algo fuese comida.
    Tuve que ponerme a tomar este tipo de suplementos debido a que se hinchaba muchísimo el estómago y retenía gases en el abdomen, mejoraba mucho con el ejercicio. Era insoportable, estuve a punto de pasar del cinturón para sujetar el pantalón a los tirantes. Así que opté por el intestino permeable.
    Mis fisuras anales han desaparecido, ahora no hay miedo sicológico a que ‘resuciten’, están desaparecidas, en unos 15 días noté un enorme cambio en la sensación que tenía en el recto y el esfinter anal. Extraordinario. Bravo por la Glutamina.
    La sensación de saciedad al comer viene de inmediato, a mitad del plato, y fácilmente, plácidamente, lo cual para mí es una novedad, dado que ese ‘inquilino interior’ siempre hambriento era lo normal en mi vida.
    Así que muchas gracias Probiótico por tus aportaciones.
    Saludos.

    • Jaume, esa “falta de hambre diabética” se debe a que empiezas a estar mejor nutrido. Por un lado los fermentados, la glutamina y la vitamina C te están regenerando el intestino. Por otro, con ese intestino regenerado asimilas los nutrientes con mejor resultado. Al estar mejor nutrido, tienes menos hambre. Así lo veo yo.

      Las fisuras han desaparecido porque se ha regenerado el epitelio intestinal. Y eso se debe, seguramente, a que antes tenías escorbuto subclínico, no diagnosticado, no delatado, pero seguramente existente.

      Las dosis terapeúticas de ácido ascorbico que comentas, son teóricamente correctas, pero sospecho que esto es relativo. Es cuestión de probar.

      Otra cosa más: los seres humanos no producimos ácido ascórbico en la era moderna. ¿Quién ha dicho que no se ha producido alguna vez por la flora bacteriana?…ahí queda.

      Gracias por tus interesantísimas aportaciones.
      Saludos
      Antonio

  3. Hola, muy interesante el artículo y los comentarios, y en general todo el blog, que he conocido hace poco, gracias.
    Hace tiempo que vengo pensando en la glutamina. Tengo fisuras en el ano desde hace seis años que no curan, especialmente una de ellas, que tampoco responde a cirugía (son atípicas pues son laterales); es dolorosa y sangrante. La mucosa del esfínter es muy delicada y se abren heridas muy fácilmente. Tengo colon espástico (de momento está descartada la EII), intolerancia a la lactosa positiva y descartada también celiaquía. Vitamina D un poco baja.
    Leyendo vuestros comentarios, me hace pensar que el tratamiento con glutamina y vitamina C quizás podrían ayudarme. Me gustaría saber cómo calculo la dosis terapéutica y si hay alguna forma de glutamina que sea más conveniente tomar. Según he entendido utilizáis dosis mucho más elevadas que los comprimidos que suelen venderse en tiendas de dietética.
    En cuanto a la vitamina C, ¿sería conveniente también tomar preparados o con solo tomar las 5-6 piezas diarias de fruta sería suficiente? Aunque supongo que para llegar a las dosis de 5-10 gr. diarios que recomendáis será necesaria echar mano de un preparado comercial. Por otro lado, la fruta no siempre me sienta bien, y según qué épocas tomo poca o incluso dejo de tomarla.
    Gracias.
    Un saludo, Paloma

    • Paloma, a partir de aquí la cuestión es hacer pruebas y sacar conclusiones, sabiendo que los cambios comenzarás a notarlos en unos días. La glutamina aumentará el riego sanguíneo en tu colon y por tanto, durante unos días notarás un incremento en la hemorragia, por tanto, no hay que asustarse. Tales fisuras podrían deberse a un escorbuto subclínico, así que yo iniciaría el tratamiento con un aumento del consumo de fruta rica en vitamina C, y probaría con pequeñas dosis de glutamina. En menos de un mes deberían desaparecer las fisuras. Y ya nos irás contando.

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