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GAPS, el síndrome psico-intestinal, en español

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Por fin en español

Hace unos meses, concretamente en Mayo de 2017, la Editorial Diente de León me invitó a una conferencia a la que, por último, no pude acudir. Y fue una pena no hacerlo, porque el motivo lo merecía: la presentación del libro “GAPS, el síndrome psico-intestinal” de la doctora Natasha Campbell McBride, en español, por fin, y con la presencia de la propia autora.

Debo decir que la doctora McBride es el alma mater de mi blog Mundo Bacteriano y a ella debo, sin duda alguna, la evolución de mi salud y las distintas fases por las que he ido pasando para mejorarla.

El libro “GAPS, el síndrome psico-intestinal” en versión española era una necesidad que se venía pidiendo a gritos desde que, en 2004, Natasha Campbell McBride lo publicara en versión inglesa. El terremoto médico y mediático que sus tesis han provocado acerca de la conexión entre el cerebro y el intestino ha sido de tal calibre  que, actualmente, estamos asistiendo, y no creo exagerar, al nacimiento de una rama de la medicina por derecho propio, especializada en el intestino, sus enfermedades específicas, las cepas o microbiota que lo colonizan, sus efectos sobre la producción de neurotransmisores, y, lo que es más importante, sobre el comportamiento de los enfermos.

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La doctora McBride tuvo el mérito, tras publicar su libro en el 2004, de establecer conexiones “increíbles” allí donde, en apariencia, no había la más mínima causalidad. Quizás debe dar las gracias a la circunstancia de haber tenido un hijo autista. Pero donde nadie logró ver la relación, ella la intuyó.

Y todo es empezar, porque lo que comenzó siendo un estudio sobre el intestino, ha terminado convirtiéndose en una incipiente ciencia que los anales médicos deberán recoger en años venideros y rendirle los honores correspondientes.

El mérito es mayor, si cabe, si tenemos en cuenta que los investigadores se enfrentan a unos síndromes con etiologías altamente confusas, donde los síntomas no ayudan a desentrañar las patologías.

Sin embargo, a pesar de la enorme dificultad para su estudio, la historia de la medicina occidental recuerda siempre a Hipócrates  diciendo “Todas las enfermedades comienzan siempre en el intestino”. Por eso mis simpatías hacia la doctora McBride no se deben solo a que haya descubierto las patologías y desarrollado las terapias para curarlas, sino, por encima de todo, creo yo, porque hace uso de un modo de hacer medicina más humano, más natural y más cercano a lo que yo entiendo.

El libro  “GAPS, el síndrome psico-intestinal”, debería ser la Biblia de aquellos que buscan una saludable forma de tratar su cuerpo. Desde mi punto de vista recoge de forma minuciosa, sistemática y siguiendo una buena práctica curativa, los protocolos y descripciones necesarios para curarlo y evitar las enfermedades. Una actitud que me encanta y que continuamente se puede leer en el libro, es la de fomentar la propia responsabilidad sobre la salud personal, que debe ser algo autogestionado, y no delegado en los médicos. Ella lo dice claramente y critica que esta sea una costumbre de la medicina occidental que conlleva efectos muy perniciosos.

Otra enseñanza que se extrae del libro es la de que, para conseguir y mantener la salud no se necesitan grandes inversiones y que basta con poner atención a los hábitos de alimentación y mantenerlos en el tiempo. Y tales hábitos se pueden realizar con poco gasto.

En relación con esto me gusta mucho la claridad con la que la doctora McBride rechaza la cocina industrial o los alimentos procesados, una de las causa de las epidemias de todo tipo que nos invaden. Y es que la doctora McBride hace apología de la vida sencilla y natural, la que no hace mucho era norma en todo el mundo. Y aprovecha su libro para convertirlo en un libro de recetas, recetas saludables, sencillas y por otro lado interesantísimas para todos aquellos que amamos los fermentados.

Secciones del libro

El libro se divide en dos partes principales (más una tercera adicional o accesoria con otras cuestiones). La primera dedicada a describir el problema y la segunda al tratamiento que ella propone.

Descripción del problema

En la descripción del problema, profundiza de manera clara y magistral en las enfermedades que le han llevado a GAPS, el autismo principalmente. A continuación se pregunta cual es la relación entre ellas y el intestino.

En el capítulo 2 describe la estructura del tejido intestinal y como resulta afectada cuando enferma. Describe, asimismo, la presencia y el papel de la flora intestinal (la microbiota beneficiosa) y su relación saludable con el intestino.  También detalla los principios de una nutrición saludable y el sistema inmune y el papel que cumplen las bacterias intestinales en ellos.

En el capítulo 4 se centra en los motivos de la desaparición de la flora intestinal. A poco que pienses son incontables, pero se resumen en uno: la vida moderna. Todo, actualmente, daña la microbiota. No obstante, la doctora McBride se molesta en especificar una a una las posibles causas. Sabemos que la dieta es básica, así como los medicamentos, pero me ha encantado leer que incluye el estrés tanto físico como psicológico como importante motivo de la destrucción de las bacterias intestinales, porque es una conclusión personal a la que he llegado debido a mis experiencias.

De particular interés para mí es su mención de la Cándida y del acetaldehido, como subproducto de la candidiasis y de la fermentación alcohólica. Este tema es más importante de lo que parece y me ha agradado especialmente encontrarlo en las paginas del libro, y ver que le dedica no pocas reflexiones.

Interesantísimo el capítulo dedicado a la transmisión familiar de la disbiosis intestinal crónica y la explicación de cómo se perpetúan las patologías de padres a hijos.

Por último, la relación entre las enfermedades psiquiátricas y los déficits vitamínicos o nutricionales, debo reconocer que me ha sorprendido agradablemente, porque maneja información que desconocía, de índole histórica, sobre todo. Particularmente interesante la relación entre la epilepsia y la dieta cetogénica, en la que se reemplazan los hidratos de carbono con grasas, como medio de eliminación de las convulsiones.

He de decir que cuando leo en el libro sobre la eliminación de los almidones, en la dieta cetogénica, entiendo que ha de hacerlo así como medio de eliminar los glúcidos. No obstante, en ningún momento he visto que ella apoye la introducción del almidón resistente, como medio propicio al desarrollo de la flora bacteriana.

Tratamiento y curación

Detallada y magistral considero la parte del libro dedicada a la dieta y a la curación, así como a la desintoxicación. Me parece inmejorable la manera en que la doctora analiza una a una las sustancias químicas y sus efectos sobre nuestro cuerpo. El estudio detallado del glúten y la caseína, los fenoles y sus variedades nos hacen comprender que no toda dieta vegetariana ha de ser necesariamente positiva, solo por el hecho de serlo, simplemente porque cada paciente es un mundo y tiene sus propias características. Por otro lado, explica muy claramente, cómo las desintoxicaciones pueden tener sus efectos secundarios por la reacción de Herxheimer.

Es especialmente profundo el análisis de los alimentos que han de evitarse en una dieta GAPS, porque parte de la revisión de cuales son los daños concretos que producen cada uno de ellos.  Insisto que aquí me ha llamado la atención el rechazo casi sistemático que hace de los almidones. Tras todas las explicaciones hace un conveniente resumen: evitar los cereales y productos derivados, evitar las verduras con almidón, el azúcar, las legumbres y la lactosa. De nuevo me llama la atención que las legumbres aparezcan como alimentos rechazables, cuando más adelante los incluye entre los admitidos. Y entre los alimentos recomendados están el pescado y la carne, los huevos, las verduras frescas (sin almidón) de las que propone una lista completa, la fruta, frutos secos y semillas, legumbres (de nuevo y paradójicamente), habas, miel, grasas, café, té y sal.

Una parte importante del libro la dedica a las dietas y a las recetas realizadas con esos alimentos permitidos. Es muy interesante ver cómo describe el efecto específico de cada alimento sobre la pared intestinal, en relación a la curación del epitelio. Especialmente llamativo, para mí, ha sido el papel protagonista de los caldos de carne y huesos en la mejoría del problema.

En esta parte del libro se pueden encontrar numerosas recetas de todo tipo y para cubrir todas las etapas de la curación del síndrome GAPS, incluyendo sopas, ensaladas, guisos, así como recetas de fermentados, no solo de verduras, sino de pescados. También describe recetas de bebidas, tanto de zumos como de fermentados.

Y con esto no se acaba el libro.

Mi conclusión es que es un libro muy completo, que me va a servir durante muchos años como manual de primeros auxilios y de referencia en materia de problemas intestinales. Está repleto de información valiosísima.

He tenido poco tiempo para leerlo y debido a eso no le he sacado todo el partido que debería, pero sé que lo usaré a menudo a partir de ahora. Dispone de un índice temático muy completo que permite ir a cualquiera de los temas buscados, lo que lo hace muy cómodo como manual de consulta rápido.

Muy aconsejable, sin duda.

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