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Por qué yo no tengo TV

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No tengo televisión

Creo que ya he avisado varias veces en este blog que no sólo hablo en él de fermentados. Me podría hacer otro blog para meter en él los comentarios ajenos a los probióticos, pero me da un poco de pereza. Por eso este artículo viene a la luz aquí y ahora. Hoy voy a hablar de por qué hace años dejé de ver la TV, y no sólo eso, dejé de leer periódicos y dejé también de escuchar la radio.

Yo he tenido televisión en mi casa, como cualquiera, durante años. Soy de los que comenzaron a verla en blanco y negro y después pasé al color. En mi casa, mis padres nos regulaban las horas de TV y la veíamos un rato por las tardes, y cuando fuimos niños, alguna que otra noche, cuando era una película adecuada. Nada de ver la tele por las mañanas, en general.

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TV sin sintonizar

Cuando me casé y fui independiente, mi mujer y yo compramos una TV, ya de color. No tenía inconveniente en verla. Era normal que la viéramos por las noches.

La etapa en que ETA aumentó sus atentados, años ochenta, yo ya empecé a resentirme. Comencé a sentir que había algo que no iba bien. Empecé a sentir malestar y dejé de ver la TV, con ETA, pero en 1992, el Crimen de las niñas de Alcácer, y sus extrañas secuelas que rayaban la locura conspiranoica, me tocaron severamente.  Los atentados en Argelia, hacia 1997, en los que no se hacía distinción entre adultos y niños, o mujeres embarazadas, y en los que un grupo armado profesional entraba en un pueblo y masacraba al 100% de la población en una noche, me dejaron K.O.

Añadido a este panorama, en la TV comenzaron a estropearse los contenidos, los programas perdían calidad a medida que se buscaba mayor audiencia y la publicidad lo llenaba todo paulatinamente.

Y un día decidí que no quería seguir pasándolo mal, no quería seguir sintiéndome destrozado tras ver la TV y, sobre todo, quería poner distancia ante un medio que me estaba embotando la cabeza y que me estaba causando un verdadero problema personal, porque estaba viendo que me desprogramaban de algo que yo llamo “visión ética de la vida“.

Cómo me informo ahora sin televisión

Sorprende mucho, en general, cuando se me oye decir que no tengo TV, y suele argumentarse que “estoy mal informado”. Pero yo, que llevo aproximadamente unos 14 años (desde el año 2003) sin verla, o mejor dicho, sin tenerla en casa, considero que es uno de los más potentes factores de contaminación, no ya mental, sino contaminación a todos los niveles. La sutileza de dicha contaminación es tal, que pocos se dan cuenta del grado de “suciedad” que les aporta.

Yo ahora me informo igual que haría cualquiera, leyendo, pero soy yo quien busca la información y las fuentes. La información, si vives y trabajas, si te mueves por internet, te llega sola. No necesitas que ningún medio oficial te “la cuente”. En los últimos tiempos en los que yo veía la TV, me daba cuenta de que me estaban informando de las noticias como “si se lo contaran a un idiota”, pero a un idiota integral. Ese era el tono general de los Telediarios. Eso era así en las formas, porque en el fondo era aún peor, ya que si de lo que se trataba era de crear opinión, ya estaban ellos (quienes daban la noticia) poniendo énfasis en lo que más les interesaba. Eso se notaba, sobre todo, cuando escuchabas distintas cadenas, como quien lee distintos periódicos (El País, ABC, El Mundo, La Vanguardia, etc…) es algo muy llamativo. Darte cuenta de eso es muy desagradable, porque uno quiere tener la ilusión de ser independiente a la hora de formarse una opinión. Pero es verdad que tal cosa es una ilusión. Nunca somos independientes para nada en este mundo, ni seremos objetivos nunca. Lo único que podemos estar es “más o menos formados”. A partir de ahí podemos hablar de estar “informados”.

Visión ética de la vida

Hay ciertas cosas que echo de menos en el periodismo actual. Será el “tono de los tiempos” pero yo veo que cada día más se maneja la información “contra el otro”. Dicho de otra manera, creo que la indignación y la intolerancia hacia quienes no piensan como tú, invade el mundo. De hecho, creo que lo que impregna todo es la sensación de “emergencia por ser frente a los demás”. Y da lo mismo cómo seas, con tal de ser y que los demás lo vean. Y aquí entran todos los colectivos, grupos, partidos, y personas y personajes con afán de ser “vistos”. Y por encima de cualquier consideración ética, que debería servir para ver a los otros como merecedores de respeto. Cuando hablo de “visión ética de la vida” quiero decir ponerse en el lugar de los demás, usar el Imperativo Categórico de Kant (“Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad siempre pueda valer al mismo tiempo como principio de una legislación universal”).

Desde mi punto de vista, las cadenas de TV, y sobre todo ellas, aunque no todas en la misma medida, llevan muchos años fomentando varias cosas: se fomenta la ignorancia, y paralelamente se denigra la formación, la curiosidad, el estudio y la sabiduría, se fomenta la corrupción, y paralelamente se denigra la ética y la responsabilidad. Se fomenta la ociosidad, y a la vez se denigra la dedicación, el trabajo y el esfuerzo. Se fomenta, de igual manera, las habladurías, la crítica destructiva, la insidia, la burla, la broma fácil… frente al respeto, la corrección, la objetividad. Todo esto va dirigido, a mi entender, a “educar” a la población, convirtiendo definitivamente en masas a quienes podrían ser “grupos de individuos”. De nada vale dar estudios a esta población si no están apoyados por una educación en valores éticos. Esto es muy valioso para los gobernantes, porque las masas por definición, son manejables (pero yo añadiría, y peligroso, porque las masas son muy, pero que muy peligrosas, llegado el caso).

Pero, sobre todo, se fomenta el miedo, por medio de noticias sucesivas sobre atentados y accidentes, sobre quiebras y crisis, corrupciones y abusos… Y se fomenta el miedo en lugar de fomentar la objetividad y la tranquilidad.

 

Cómo contamina la TV

Pero… ¿qué efectos produce la TV sobre nosotros? Yo voy a describir en primer lugar las sensaciones que yo tengo cuando veo la TV, o las que tenía cuando la veía:

  • La primera era que no me dejaba “espacio” para mí. Es decir, que no me dejaba tiempo para meditar o reflexionar sobre lo que acababa de ver u oír.  Esto sigue siendo así, y es quizás peor que antes, porque la técnica usada para mostrar la información en casi todos los programas es sincopada, rápida, como si de una ametralladora se tratara. Se declaman las noticias de forma “ágil y moderna” mezclándolas con imágenes de tal forma que las segundas dicen casi más que las palabras. Nada que ver con leer un periódico, un libro o un artículo, en los que puedes meditar lo que lees y puedes reflexionar sobre ello. Es decir, para mí, acostumbrado a leer con una cierta lentitud y con intención de extraer conclusiones.
  • Otro efecto que notaba en la TV es que me dejaba hipnotizado. Y ahora que no la veo, lo noto mucho más. Eso que yo notaba y que llamo “hipnosis”, está muy estudiado, y es muy, muy grave, porque el parpadeo de las imágenes, a una frecuencia de entre 50 y 400 Hercios, nos produce una especie de estado de ensoñación, muy asociado con la sugestibilidad. Esto se ha estudiado ya mucho, de hecho:

Los estudios han demostrado que ver la televisión induce bajas ondas alfa en el cerebro humano. Las ondas alfa son ondas cerebrales entre 8 a 12 HZ. Y se asocian comúnmente con estados meditativos relajados así como estados del cerebro asociados con la sugestibilidad.

Mientras que las ondas Alpha logradas a través de la meditación son beneficiosas (promueven la relajación y la penetración), demasiado tiempo gastado en el estado de onda alfa baja causado por la TV puede causar el soñar despierto sin enfoque y la incapacidad de concentrarse. Los investigadores han dicho que ver la televisión es similar a mirar fijamente una pared en blanco por varias horas.

Estas conclusiones vienen ya de 1969, pero lejos de ser evitadas, se han fomentado, y la información “saludable” contraria a la TV solo está a disposición de quienes la buscan. Más aún:

En un experimento en 1969, Herbert Krugman monitoreó a una persona a través de muchos ensayos y encontró que en menos de un minuto de ver televisión, las ondas cerebrales de la persona cambiaban de ondas beta (ondas cerebrales asociadas con el pensamiento activo-lógico) a ondas principalmente alfa. Cuando el sujeto dejó de ver la televisión y comenzó a leer una revista, las ondas cerebrales volvieron a ondas Beta.

Por si quiere leer más sobre esto, el artículo completo.

Más efectos:

  • Me sentía mal por el contenido que acababa de ver.  Unas veces por una cosa, otras por otra, en general la sensación se debía a que sentía que “me habían vendido la moto“. Es decir, que había dejado que se metieran “hasta la cocina” de mi consciencia, y habían penetrado con imágenes dolorosas, ideas que no compartía o valores que a todas luces carecían de ética hasta el “centro” de mi ser. Y yo no había podido hacer nada, o me lo había tragado sin poder decir esta boca es mía. Esto es lo que se llama poder de “sugestibilidad” de la TV. Y tiene mucho que ver con la hipnósis. Lo peor de todo esto es que la TV suele verse justo antes de dormir. Y la hipnósis es mucho más efectiva a esas horas. ver este artículo.
  • Me pasaba luego mucho tiempo intentando encontrar la lógica a los horrores que había visto. Es decir, luego me dedicaba a recordar lo que me habían contado, bien repitiendo las imágenes incesantemente, con dolor, o buscando la razón de ser de las noticias más desgarradoras, o escandalosas. Esto se debe, como descubrí más tarde, a que nunca me daban la noticia completa, y siempre faltaba información. Dicha información se oculta porque se sabe que el efecto es mucho peor si no se da.
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La TV modifica nuestras ondas cerebrales

Qué hago ahora sin Tv

Por supuesto, yo me informo, y mucho, de todos aquellos aspectos de la vida que me interesan, y son muchos. Es cierto que yo me considero una persona sensible y que, precisamente por eso, procuro escoger bien las fuentes de las que me informo. Por ello, evito todas aquellas que me puedan provocar dolor. Soy consciente de que la vida tiene injusticias, muerte, dolor, pero de ahí a tener que tragarme escenas de sangre gratuitas, atentados, accidentes, etc… va un trecho. Es decir, lo primero es mi salud mental, y lo segunda la información. Y si no tengo que verlo, no lo veo.

Saludos

Antonio

 

Fotografía de portada cortesía de Sven.

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8 Comentarios

  1. Te felicito por tus decisiones respecto de la TV, cada día empeora la situación.
    Lo que hacen los mass-media es atontar y paralizar.
    Ahora se han sumado las redes sociales.
    En mi caso si tengo tele, de hecho tenemos en casa unas 7 teles, 3 en ordenadores, una en el iPad, otras 3 convencionales, una vieja a color tipo tubo de rayos catódicos y dos medio nuevas del tipo LCD.
    Pero la media diaria ante la TV es de menos de 1/2 hora. Alguna película, y poca cosa más.

    Nuestra civilización superará o no el trago del adoctrinamiento de los mass media cuando le parezca oportuno, quizás cuando ya seamos mayoría los que no confiemos en esos medios de desinformación.

    Saludos.

    • Claro Jaume, el problema es que la “programación” que construyen esos mass-media va dirigida a que nos insensibilicemos ante lo que ellos nos muestran, con lo cual, salvo que seas “raro”, la mayoría entrará por ellos.

  2. Holy, Antonio, me gusta mucho este tema que has posteado, ya que tiene mucho que ver con el objetivo de este blog: estar sano no solo fisica, sino mentalmente. Yo sufría de depresion, gracias a tu blog pude mejorar mi vida. Sin embargo, me faltaba algo: estar “presente”, es decir, disfrutar del ahora (Eckhart Tolle, “The Power of Now”). Lamentablemente, vivimos en la cultura del escapismo, las personas tienen miedo de estar solas consigo mismas, no quieren pensar, quieren estimulos rapidos para no estar presente, les emociona la idea de “lo que está por venir”, cuando lo único que tenemos es el ahora y debemos vivirlo al maximo. Muchisimas gracias por tus aportes Antonio, han cambiado mi vida.

    PD: Publica tu libro pronto.
    Pd2: Hazte un canal de YouTube, el mundo necesita saber de tus experiencias y conocimientos.

    • Caramba Sebastian, gracias por este comentario…! No sabes lo que me alegra que mis aportaciones hayan sido útiles.

      Pues ya que me traes el tema, te diré que estoy aprendiendo a estar bien. Estoy aprendiendo a estar presente y a vivir plenamente. Y muchas, muchísimas veces, me olvido, me distraigo de lo importante… Este blog es un cuaderno de bitácora que refleja las crisis, los tropiezos, el intentar ser consciente. Y por supuesto, tienes toda la razón, lo importante es la salud integral, la del cuerpo y la mente como una unidad. Si te das cuenta, yo siempre he tratado la salud de esas dos “partes”, hablando de las depresiones y de las rinitis.

      Soy muy consciente de lo conlleva tener un canal de Youtube. De hecho tengo uno (no de fermentados) ya y hace tiempo que lo he paralizado. Me daba mucho trabajo y me obligaba a estar dedicado plenamente a él. Y yo trabajo en otra cosa todos los días. Por eso no creo que lo lleve a cabo.

      Y un libro… lo que yo digo es lo que aprendo de otros. ¿Por qué habría de escribir un libro con ideas de los demás?…tampoco lo veo 🙂

      Pero gracias por las sugerencias.

  3. Yo noto que las noticias se convierten en verdaderos “entes” que tratan de acaparar la atención, alejándonos de nuestra verdadera realidad, y embutiéndonos en la que ellos quieren. Es una forma de manipulación que surge del propio sistema, sin que haya alguien detrás que busque producirla. Es automático, fruto del salvaje capitalismo que nos envuelve.
    Quizás nos hayamos situado en el otro extremo, como el niño que se empacha a dulces porque nunca ha tenido la oportunidad de hacerlo antes. De igual modo, nos empachamos de “cosas” que el capitalismo nos proporciona. Afortunadamente nos vamos dando cuenta, y cada vez más de nosotros tratamos de incluir algo de sentido en nuestras vidas.

    • Paquito, saben muy bien el efecto que producen las noticias. “Hay alguien” detrás de ellas, no lo dudes.

      Y en cuanto a lo de darnos cuenta… “algunos” nos damos cuenta, pero la gran mayoría, permíteme que lo dude.

      Saludos

  4. Buenos días a todos:
    Acabo de descubrir hoy este blog y la verdad es que lo que he visto me ha gustado mucho, por que en general comparto tus apreciaciones, incluído el post sobre los malos modales.
    Me atrevo a comentar este post, por que hace tiempo que creo que los medios han entrado en una carrera para ser los primeros en dar las noticias y cuanto más truculentas son, más insisten en ellas, pero cuando pasan los días ya dejan de ser interesantes para ellos y pasan a otra nueva, olvidándose de la anterior, entrando de nuevo en la loca carrera por ser los primeros y los que más (que no es lo mismo que mejor) informan sobre el particular.
    Con respecto a lo que te pide Sebastián de que crees un canal en Youtube, por una parte sería interesante, pero por otra creo que Youtube se ha convertido en un maremagnum de vídeos, en gran parte prescindibles y que comparten la teoría de cuanto más mejor, publicando dos, tres o incluso más vídeos por semana, que no aportan nada al conocimiento de nadie mínimamente sensato.
    Y luego está el problema de los “haters” que plagan absolutamente todos esos canales y que las personas como tú no sufren porque los blogs como este no son interesantes para ellos, pero sí para gente más tranquila, como las personas que te leen (leemos).
    Sigue en tu labor, yo me voy a suscribir y voy a leer tranquilamente todos los posts, seguro que aprendo mucho y eso es lo más importante.
    Un gran abrazo

    Miguel

    • Pues muchas gracias Miguel.
      Sensatez, tranquilidad, qué grandes palabras…!! Nada de eso puede conseguir quien pretende vivir de un canal de Youtube. Las exigencias del “ganar más” lo impiden.
      Abrazos

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